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jueves, 11 de octubre de 2012

Las Dos Caras de la Docencia


No todos saben que la docencia es mucho más que una actividad directa y concreta. Claro que existe el tema de las planeaciones y material didáctico como prueba de esa actividad directa. El valor agregado a todo ésto es la doble agenda que el docente suele tener al entrar al salón para impartir su clase.

Saber que el docente lleva una "doble agenda" puede incomodar a más de unas pocas personas pero no existe motivo alguno para que suceda. La misma naturaleza de trabajar con grupos de personas lleva al docente a contemplar ese propósito que no siempre se plasma por escrito en la planeación. Me refiero, entonces, al manejo de grupo y control de disciplina.

El docente dosifica el contenido de su curso, realiza sus planeaciones y prepara el material didáctico que necesitará. Con todos sus recursos en mano es que entra al salón para entonces encontrarse con una gran disparidad de temperamentos en sus alumnos, enfatizado más cuando de adolescentes se habla. De repente el docente se ve confrontado con alumnos que interrumpen la clase, distraen a sus compañeros o incluso son poco participativos afectando de una u otra manera el buen desenvolvimiento educativo proyectado.

Es en éstos momentos que el docente de idiomas debe recurrir a su segunda agenda, la que no está escrita en su plan académico de clase, para restablecer el ambiente necesario para que suceda el buen aprendizaje.

Por un lado podemos contemplar que el docente de idiomas es un líder ya que mediante su propia práctica muestra a sus alumnos los buenos usos del idioma que enseña, con la esperanza de que sus alumnos lo emulen.

Por otro lado, y cuando el desorden se desata en el salón de clase, el docente de idiomas debe dejar de lado al líder y convertirse en el dictador que impone orden y buena conducta en su clase. Es justamente esta autoridad la que encausa a los alumnos descarreados para que el curso mantenga su integridad como tal.

El punto sobresaliente aquí es la habilidad que debe mostrar el docente al intercambiar entre estos dos roles.; ser líder, dictador y líder de nuevo con impecable gracia. Sin importar los roles que lleve a cabo el docente, también busca mantenerse en el agrado de sus alumnos para que lo ven con respeto y crean en su habilidad de enseñanza.

De esta manera el docente lleva su doble agenda pues su única preocupación es que sus alumnos logren los objetivos educativos en un ambiente de respeto, equidad y orden.


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